Opinión de Arturo Argente Opinión de Arturo Argente

La autonomía universitaria en México

#Opinión de  #ArturoArgenteVillarreal

Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno

Tec de Monterrey.

Campus Toluca.

El objetivo de todas las universidades es la conformación de agentes de cambio qué sirvan para aportar al desarrollo de un país. El sistema universitario es fundamental para desarrollar y afianzar la competitividad de una nación ante los entornos globales que dominan a la economía mundial y toda universidad necesita de una independencia sustancial para cumplir con esta tarea. La educación debe ser un canal de acceso al conocimiento, análisis y crítica de los retos que rodean a cualquier nación.

Aunque la universidad debe su existencia legal un acto de estado, ésta goza de plena autonomía que se refleja en la posibilidad de crear sus propias normas para ordenarse, pero siempre limitada a las pautas que establece el gobierno. La autonomía universitaria se traduce en la libertad de legislar sobre sus propios asuntos, organizarse de la manera más eficiente que convenga a sus propios intereses, a elaborar su presupuesto, a tener la libertad de elegir, según los procedimientos convenidos, a sus propias autoridades y al rector, a establecer sus planes de estudio y requisitos para poder expedir títulos y certificados. Está autonomía debe de considerar la toma decisiones de los miembros de su personal en relación a las políticas académicas; es decir, dentro de esta autonomía se desprende una relación entre la educación y la democracia que permite una constante evolución de la educación. Al final, la universidad tiene que servir a los intereses que puedan satisfacer el avance del conocimiento.

Gran parte de las autonomías que regulan a las universidades en Latinoamérica han nacido de movimientos estudiantiles. Estos reclamos se dieron mayoritariamente entre 1918 y 1929, y nacen de los efectos de la Primera Guerra Mundial, la revolución mexicana y la revolución rusa. Por ejemplo, la Primera Guerra Mundial había destruido la imagen pacífica de una Europa que había sido ejemplo de desarrollo económico y que llevo bienestar a la mayoría de las sociedades que componían su entorno; en cambio, la revolución rusa y mexicana abrieron nuevos ideales para los países que se encontraban en pleno desarrollo. En ese momento, los líderes estudiantiles consideraron a las universidades como un elemento fundamental para el desarrollo de una nueva región, como Latinoamérica. En México la idea de dar autonomía a la Universidad Nacional surgió cada vez que había un problema entre gobierno y universidad. Es a partir de 1929 qué se crea un proyecto educativo que nace de un estado post-revolucionario y que es encabezado por José Vasconcelos, cuando fue nombrado secretario de educación, y que utilizó a la universidad como punta de lanza para organizar las campañas de alfabetización que impactaron en cada rincón de la nación.

La lucha por la autonomía universitaria no ha sido fácil y superar los problemas que se han presentado durante la época del México moderno ha implicado de un enorme sacrificio para acercar a la universidad a las clases populares y poder permear el proyecto educativo a toda una nación. Violar la autonomía de una universidad siempre ha sido la misión de los poderes económicos y políticos. Conocer la historia de esta lucha nos permite entender la importancia de defender y consolidar la autonomía de la universidad y de centros de investigación y educación superior como el CIDE.

Modificado por última vez en Jueves, 09 Diciembre 2021 12:23